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EDITORIAL

Revolución en cine

Jaque Mate

SERGIO SARMIENTO FERNÁNDEZ
viernes 22 de febrero 2019, actualizada 7:02 am


Sin cambio no hay innovación, creatividad o incentivo para mejorar".

— William Pollard

Este próximo domingo se entregarán los premios Oscar. Roma de Alfonso Cuarón tiene 10 nominaciones. Ya se ha vuelto común que los cineastas mexicanos ganen premios cinematográficos internacionales. Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu se han convertido en habituales ganadores de los Oscar para mejor película y mejor director. Los fotógrafos Emmanuel Lubezki y Guillermo Navarro, así como el productor Eugenio Caballero, se han llevado también premios. Un exasperado Donald Trump protestó en 2015 en Twitter: "Los Oscar fueron una gran noche para México y por qué no: están saqueando a EUA más que cualquier otra nación".

Pero no solamente estamos viendo una era dorada para los cineastas mexicanos, sino para la cinematografía en general. Un "renacimiento digital" está transformando la cultura popular, como señala Joel Waldfogel en su libro Digital Renaissance. En ningún campo es esto tan notable como en la cinematografía donde una revolución tecnológica ha generado una explosión de creatividad.

Según Waldfogel la calificación promedio de las 100 mejores películas en Rotten Tomatoes, un portal especializado de internet, ha aumentado de manera significativa en los últimos años. En parte esto es consecuencia del incremento en la producción. Nada más el número de películas de ficción clasificadas como estadounidenses -y muchas de las películas de los cineastas mexicanos premiados lo son-ha subido de 1,160 en el año 2000 a 3,412 en 2016.

Han surgido nuevas formas de financiar y distribuir. Antes las películas eran producidas para los grandes estudios y distribuidoras y se exhibían en salas cinematográficas primero, después en canales de pago por evento, DVDs y BlueRays, posteriormente en televisión de paga y finalmente en televisión abierta. Hoy algunas películas son producidas por canales de paga especializados, como HBO, y muchas más han empezado a ser creadas para servicios de streaming como Netflix.

Las productoras y distribuidoras de Hollywood impulsaron prácticas proteccionistas, como prohibir la participación de películas que no fueran exhibidas en salas cinematográficas en los Oscar, pero al final las nuevas producciones han encontrado formas de ser consideradas. Roma fue producida para Netflix, pero se exhibió en un grupo reducido de salas cinematográficas en 2018 solo para permitirle calificar para los Oscar.

La multiplicación de vehículos de distribución y exhibición ha sido responsable del aumento de las películas producidas. Hoy se necesitan muchas más películas para alimentar las decenas de canales de televisión de paga que emiten cintas todo el día y todos los días y para tener catálogos disponibles en los servicios de internet. Por eso se multiplican las películas de fórmulas probadas para consumo masivo, lo cual explica las secuelas y precuelas interminables de películas de héroes y villanos, pero también hace posible la producción de una obra tan personal como Roma. En el viejo sistema habría sido imposible convencer a nadie de producir una película en blanco y negro, en español y mixteco, sobre las historias entrelazadas de dos mujeres en el México de 1971.

La tecnología y la competencia han abierto las puertas a nuevas obras cinematográficas. Esto explica el renacimiento que estamos viendo en la actualidad. Un grupo de cineastas mexicanos ha aprovechado esta coyuntura para presentar obras originales y creativas que han alcanzado distribución mundial. Roma, una obra introspectiva pero universal en sus alcances, es resultado de esta tendencia.

Guardia civil

Al final se logró un acuerdo en el Senado para aprobar por unanimidad una Guardia Nacional con mando civil. La pregunta entonces es por qué no simplemente mantener y fortalecer la actual Policía Federal.

Twitter: SergioSarmiento

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